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Vuelven los niños
julio 12, 2013, 2:50 pm
Filed under: Artículos de otros

Foto flickr de sflovestory

Carlos González es Doctor en Pediatría, escritor y colabora habitualmente en diferentes publicaciones.

Vuelven los niños” es un artículo que nos llegó al corazón, suscribimos íntegramente sus palabras.

Hemos hecho nosotras mismas la traducción, ¡esperamos que os guste!

Diari Ara, 6 de Julio de 2013.

Vuelven los niños

Llega el verano y los críos vuelven a la ciudad. Niños que caminan cogidos de la mano, otros que van solos, niños que no caminan…

Vemos la niña enganchada a su padre como una paparra (“¿No tienes calor así, cariño?”) y la que danza y da saltitos a cada paso porque sería una pérdida de tiempo caminar normal bajo un cielo tan azul, cogiendo una mano querida, en un mundo tan nuevo. Niños que hacen todas las preguntas(“¿Qué hace aquel perro?”, “¿A dónde vamos?”, “¿Por qué los pobres no sacan dinero de los cajeros automáticos?”) y niños que tienen todas las respuestas (“Dos ensaïmades, yaya, dos ensaïmades grandes, por sólo un euro!”). El niño de dos años que disputa duramente a su hermana de seis el privilegio de empujar el carro del súper, los hermanos que han conseguido un carro cada uno y echan carreras, las mellizas sentadas todas serias en su cochecito, como si las acabaran de adquirir en una oferta de dos por una.

Vemos Yayas que gritan y amenazan y después ríen con otras abuelas, y niños que las quieren porque todos sabemos que las abuelas nunca se enfadan de verdad. Niños que se toman la lista de la compra con gran seriedad (“Harina, mamá, está aquí. ¿Qué más falta?”). La niña que intenta dominar sus primeras sandalas con el talón un poco alto, los adolescentes que aun buscan la manera de mover con armonía sus brazos y piernas súbitamente demasiado largos. Abuelos que ya no supervisan las obras públicas porque tienen cosas más interesantes que supervisar.  Niños que continúan tocando lo que les han dicho que no toquen, madres que están a punto de perder la paciencia pero que se lo piensan dos veces y lo dejan pasar. Niñas que ayudan y explican y lloran y ríen y suplican y corren y se lo miran todo con un interes y una veneración que hacen que nuestras calles parezcan parques y avenidas.

Los niños han vuelto a la ciudad, y la han iluminado. Como los bosques del Brasil al himno nacional de aquel país, me parece que nuestras ciudades, con niños, tienen más vida, y nuestra vida más amores. Renunciamos a muchas cosas el resto del año, cuando enviamos a nuestros niños y niñas a pasar la mayor parte del día dentro de un colegio. Marcharán en Septiembre y los días se harán más cortos y marcharán también las golondrinas y las flores se cerrarán y el cielo se volverá gris y las hojas caerán de los árboles. Volverán brevemente por Navidad, enmedio del frío del Invierno la ciudad se llenará de risas y luces y música y la gente volverá a sonreir. No solo los padres; toda la sociedad pierde alguna cosa importante cuando los niños no están. Espero que almenos les enseñen alguna cosa. Que nuestro sacrificio, ha valido la pena.

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